Balenciaga y su forma de romper la fidelidad de los clientes
Una crisis institucional es aquella que afecta a una empresa dada una acción de la misma. Es algo que a futuro, repercute de forma negativa pues la imagen que se proyecta de la institución es mala. En lo que nos centramos hoy es en cómo se arregla una de estas situaciones y cómo se gestiona la institución después de la crisis.
Estos últimos días, internet y sobre todo, con las redes sociales se han visto bombardeas con una misma noticia: la última campaña de Balenciaga. El por qué es muy simple: para la campaña navideña, Balenciaga ha llevado a cabo una acción que implican a menores. Los bolsos con los que han sido fotografiados los menores tienen cadenas y arneses que se asocian a la práctica sadomasquista. También en las imágenes se han podido ver papeles relacionados con la pornografía. Además, está prohibido usar a los niños con fines publicitarios.
El boom en redes sociales ha sido instantáneo y han sido múltiples las modelos y famosos que han pronunciado públicamente el fin del consumo de la casa de moda española, como Bella Hadid o Kim Kardashian.
La marca, finalmente ha retirado las imágenes y ha emitido un comunicado vía Instagram en el que asume su error pero también da las explicaciones pertinentes de lo sucedido. Nos gustaría abordar las controversias que han rodeado nuestras recientes campañas publicitarias. Condenamos con firmeza el abuso infantil, no fue nunca nuestra intención incluir eso en nuestra narrativa. No obstante, no han convocado ninguna rueda de prensa ni ningún otro comunicado por ningún canal oficial de Balenciaga.
| Captura extraída del Instagram de Balenciaga |
La condena social hacia la firma española ha sido mayor que en la de otras crisis institucionales que han experimentado otras marcas o empresas. Al estar involucrado los menores, la población se ha movilizado para intentar cancelar a Balenciaga. Sin embargo, son los propios artistas que trabajan con la marca que se han desentendido de ella.
Los medios se hicieron eco de la repercusión que se inició en Twitter y que provocó que fuese TP hasta el día de hoy. La mayoría de medios, condenan lo que ha ocurrido en la marca española.
Lo que Balenciaga puede sacar de lo sucedido es que hay que tener cuidado con cómo se enfocan las campañas publicitarias y revisar hasta el último detalle de ellas. Además, lo correcto hubiese sido hacer las fotos sin la necesidad de usar a menores para que saliesen en ellas. Los usuarios de internet revisan hasta la última palabra de todo lo que se publica y es por eso que hay que tener en cuenta el público al que va dirigida la campaña, ya que Balenciaga va a tener que hacer una muy buena campaña para volver a conseguir la fidelidad de los que se consideran clientes de la marca.
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